Pero ahora ponte a pensar cuanto tiempo vas a vivir, cuantas cosas quieres hacer y cuanto puedes estar perdiéndote si no te dejas llevar
Y recuerda ese momento, esas mariposas en el estómago pensando si quieres hacerlo o no.
Y lo bien que te sientes dejando que las cosas pasen por si mismas
Sin preparativos, sin segundas intenciones, y sin nadie que moleste, porque no hay nada decidido.
Definitivamente, me gusta ser espontánea, y si la tentación llama a mi puerta... ¿Quién soy yo para no dejarla pasar?
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